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Si escribes un blog, quizá te interesen estos tips de escritura

A todos los que queremos escribir: aprendamos y dominemos las normas. ¿Y luego? Saltémonoslas. Esta ha sido mi máxima y el consejo que he compartido con todo aquél que me ha preguntado.

Pero no termina aquí. Existe una parte: el contenido debe ser el centro de todo. Si escribimos una novela o un blog de cocina es importante que ofrezcamos a nuestros lectores potenciales contenido que satisfaga su interés. De lo contrario, nuestra historia, comentarios u opiniones no llegarán más lejos de la pantalla del ordenador. Y la tercera y última: adaptemos nuestra escritura al medio que estemos usando. No escribamos alta literatura en un blog de viajes. Tampoco usemos tonos o estilos cuestionables si lo que tenemos entre manos es, por ejemplo, una novela.

Una vez entendamos y dominemos estas tres máximas, será el momento de romper las reglas, pasar de nuestros lectores potenciales y de escribir el contenido que nos inquiete o nos haga disfrutar –muchas veces es la mejor manera de conectar con un público en concreto–. Y, claro, entonces podremos saltarnos las normas del formato que hayamos escogido. Exploremos, juguemos con el lenguaje, con el metalenguaje… Siguiendo esta estela, hay poetas que hoy en día están teniendo mucho éxito en instagram y novelistas que usan el formato de correo electrónico o de un blog para articular su historia.

En pocas palabras: hay que coger con pinzas los consejos o reglas como las que se relatan a continuación. Están basados en el sentido común y en la experiencia. Usémoslos, aprendamos y luego crezcamos. ¿Por qué no aportar nuestro granito de arena con nuestro trabajo, experiencia o punto de vista? Así que, si escribimos un blog, quizá nos interesen estos “tips”:

 

– Volvamos a la estructura periodística clásica. Empecemos los artículos con una captatio y respondiendo, inmediatamente, a quién, qué, cómo, cuándo y por qué. Eso nos ayudará a guiar a nuestros lectores por el contenido del texto. Los lectores internautas tienden a tener poca paciencia y a leer en diagonal. Si desde el principio les dejamos claro qué van a encontrar en nuestro artículo, es posible que se lo lean entero. ¡Ah! ¿Y cuántas cosas leemos desde el móvil? La pequeñísima pantalla es salvaje a la hora de captar la atención.

– Los signos de puntuación son sagrados. Todos lo sabemos, una coma puede cambiar el sentido completo de una oración. Así pues, revisemos estos signos y empleémoslos correctamente para facilitar la lectura e, incluso, para persuadir a nuestros lectores.

– Las subordinadas pueden ser nuestro mayor enemigo. Un estilo claro, simple, con oraciones claras y sencillas es clave para captar y mantener la atención de nuestros lectores. Si nos enrocamos en complejas estructuras sintácticas que necesitan de una segunda lectura para ser comprendidas, mal vamos –un claro ejemplo es esta última oración–. Simplifiquemos. Menos es más a la hora de comunicar ideas.

– Los conectores son un arma de doble filo. Usémoslos. Conectemos claramente nuestras ideas y párrafos. Aunque, cuidado. La repetición o la falta de original no son buenas para nuestra escritura. Si usamos expresiones del tipo “por eso”, “por un parte” o “esa es la razón por la que”… quizá caemos en tópicos y perdemos frescura. Busquemos maneras menos convencionales de conectar los párrafos. Juguemos con la lengua de una manera, como ya se ha comentado, directa y entendible. Y, sobre todo, no nos repitamos.

– Usemos negritas para destacar las palabras clave de tu artículo. Ayudemos a que los lectores hagan una lectura en diagonal que despierte el interés completo en lo que hemos escrito.

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