novela histórica

Consejos para escribir una novela histórica (I)

La novela histórica es un género muy popular y del que se publican infinidad de títulos al año. Existen mil trucos y herramientas técnicas que iré compartiendo a lo largo de varios artículos. Algunos los he usado para mi novela, otros los he aprendido trabajando para televisión o documentándome para artículos. Empezamos con algunos consejos básicos pero efectivos:

 

1.La novela histórica no deja de ser una novela

Puede parecer una obviedad, pero muchos se estancan buscando unas lógicas diferentes a las de las novelas de otros géneros y, en el fondo, no dista tanto del resto. La novela histórica acostumbra a tener una estructura en tres actos, sus giros, sus personajes su arco argumental, etc. Así pues, no le tengas miedo.

El proceso de creación no dista del de otra novela y, como es obvio, tiene un condicionante: está ambientada en otra época y el autor o autora debe conocer los usos y las costumbres de los personajes de ese período histórico así como los hechos relevantes que se acontecen en la política, la sociedad, la ciencia y la tecnología del momento. Estos elementos influyen en tu historia pero, a efectos prácticos, puedes hacer una escaleta estándar.

 

2.Documéntate antes de escribir

Puede parecer un obviedad, pero los hechos históricos o costumbristas enriquecen y complementan tu trama e incluso la construcción de muchas escenas. Por eso, es importante que investigues cuanto puedas antes e escribir. Veamos algunas situaciones habituales al respecto:

Podrías descubrir un hecho pequeño dentro de uno más relevante que determine escenarios y tramas. En La Catedral del Mar fue relevante que Idelfonso Falcones descubriera que Barcelona no tenía puerto. Las consecuencias de esta realidad establecen unas dinámicas dentro de la ciudad que afectan a muchos de los hechos históricos como, por ejemplo, de los conflictos dinásticos de la Corona de Aragón. Falcones lo usa brillantemente. ¡Qué diferente sería la novela sin ese detalle!

El proceso de creación de personajes también puede verse afectado por la documentación. Por ejemplo, si estás escribiendo una historia de piratas en el siglo XVIII, es posible que documentándote te encuentres con la sombra de Anne Bonny, una pirata mujer temible y audaz. Si no la conoces, no podrás usarla como personaje o tal vez no crearás uno parecido porque desconocerás que existió una figura como ella.

Podría determinar tu narrador o narradora. Uno de los aciertos de Victus, de Albert Sánchez Piñol, es el hecho de escoger como narrador a un ingeniero de guerra que no se casa con ninguna monarquía. Si no conoces la existencia de este perfil militar, no podrás escogerlo para que cuente la historia.

 

3. No te obsesiones con los detalles de tu novela histórica

Los detalles son claves para conseguir que tus historias sean verosímiles e interesantes, pero puedes llegar a enloquecer si eres demasiado minucioso o minuciosa. Parte de la ambientación se basa en el costumbrismo y en las singularidades que desconocemos desde nuestra contemporaneidad, sin embargo, un exceso de ellos puede aburrir al lector o la lectora:

Para encontrar un término medio, debes seguir tu instinto y analizar las novelas históricas que te gustan. ¿Qué cantidad de información aportan? ¿Qué partes reducirías?

¿Cómo sabes si un detalle es tan relevante como para remover cielo y tierra hast aencontrarlo? Primero debes preguntarte cuánto tiempo llevas dedicado a buscarlo –si llevas meses y no lo encuentras, quizá debes abandonar– y su importancia dentro de la trama. Por ejemplo, imagina que estás describiendo una calle de la parte antigua de tu ciudad a principios del siglo XX y quieres saber si el alumbrado público era ya eléctrico o no. Si realmente aporta un detalle importante para el contexto, busca y rebusca, de lo contrario, omite el detalle –di «con la llegada de la noche se encendieron las farolas»– y no hables de la «farola con bombilla eléctrica» o «la luz de la farola de gas».

Es obvio que, para determinar el nivel de minuciosidad, influye en período histórico que escojas –si es muy conocido por el lector o lectora medio o si no lo es–, la cantidad de fuentes de las que dispongas –si tienes facilidad para encontrar información o no– y el tipo de lector al que te diriges –si acostumbra a leer novela comercial o no–.

 

4. La novela histórica es un reflejo de la actualidad

La historia es una fuente inagotable de material narrativo, pero las novelas del género están escritas para el público actual y, por eso, se adaptan en algunos puntos. Lo escritores y escritoras hablan sobre un pasado que se convierte en el espejo del presente. Existen temas o situaciones pasadas que serían muy difíciles de soportar para el lector de hoy en día si fueran cien por cien fieles a la realidad del pensamiento del momento.

Veamos como, por ejemplo, novelas que tratan la esclavitud en los Estados Unidos se conceden licencias en actitudes de los personajes y en su cosmovisión para que el lector actual comprenda y empatice con lo que sucede en la historia y, lo que es más, para que se sienta identificado con fenómenos paralelos como el racismo en ese país en la actualidad. El lector llega a entender que un personaje sea racista –aunque no comparta su ideario–, pero no sería capaz de soportar un discurso real y crudo como el que era común en la época. Un ejemplo de ello es Beloved, de Toni Morrison. Esto no significa que se inventen hechos históricos o que se hable de tecnología imposible para ese momento, se trata de adaptar el enfoque y el punto de vista a la época actual.

 

Si quieres ver cómo he usado alguna de estas herramientas, te recomiendo mi novela La avenida de las ilusiones.

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