novela histórica

Consejos para escribir una novela histórica (II): la estructura

He empezado a redactar un conjunto de artículos sobre cómo escribir novela histórica que espero que sean de ayuda a quien se inicie en el género. Durante este artículo hablaré, a grandes rasgos, sobre la estructura de una novela histórica. Como género, tiene sus particularidades en los planteamientos, detonantes, los giros… Recuerda que a esta entrada le precede la primera parte de estos consejos sobre novela histórica. No me entretengo más en esta introducción, voy directo al grano.

 

Antes de hablar de la estructura de una novela histórica

Lo primero que debes diferenciar son los dos planos que aparecen en este género. Por un lado, está el/la/los/las protagonista/s, personajes en la mayor parte de los casos ficticios que conviven con el otro plano, el histórico, es decir, los hechos verídicos que acontecieron durante el transcurso de la historia que hemos decidido contar.

Para entender cómo funciona una novela histórica, debes comprender que la trama principal acostumbra a centrarse en el “prota” y que los hechos históricos se cuentan a través de pasos dramáticos que suman tensión a la trama de ese o esa protagonista. En otras palabras, habrá escenas dedicadas a una batalla o un juicio, pero el ritmo interno lo marca la evolución de la trama del personaje ficticio en el que hacemos foco. También se utilizan las tramas secundaria para narrar acontecimientos del pasado. No obstante, ¿pueden aparecer hechos históricos en un detonante o en un giro que afecte a ese “prota”? Por supuesto, no hemos dicho lo contrario, pero insisto, dichos pasos dramáticos se centrarán en cómo afectan estos acontecimientos reales en la vida del personaje protagonista inventado.

Con el siguiente ejemplo lo entenderás mejor. En La catedral del mar, de Idelfonso Falcones, conocemos a un agricultor, Bernat, que vive tranquilo con su padre –mundo ordinario–. Cuando este muere –detonante–, Bernat se da cuenta de que debe casarse y formar una familia, y así lo hace. El día de la boda, aparece el noble del condado, hace uso de su derecho de pernada y provoca una gran crisis en el matrimonio –motor–. Fíjate que en este giro aparece un elemento histórico –no uno concreto en este caso, si no la materialización de una ley existente en el momento, el derecho de pernada–. Ese derecho influye en el giro, pero este paso dramático está centrado en el protagonista y en cómo afecta su aplicación en su vida.

Ambos planos, el histórico y el del personaje, sí que se entremezclan en las novelas históricas que son biopics y biografías de personajes reales. Esto sucede porque intentan recrear la vida de una persona que existió en el pasado y no la de un personaje ficticio que vivió en un período o año concreto.

Sin embargo, los hechos históricos y las condiciones de una época sí influyen en el orden de los acontecimientos y en el paso del tiempo. Es posible que un escritor necesite que determinado momento de la trama de un personaje coincida con una batalla, con la boda de una familia real o con una revuelta. Eso significa que si el personaje principal conoce al amor de su vida durante un famoso sitio de, por ejemplo, una ciudad europea, todo lo que suceda en la vida del protagonista antes y después del momento en el que se encuentra con su amada deberá organizarse entorno a ese sitio. No podemos mover de fecha un suceso real y, por lo tanto, deberemos mover la biografía del personaje para que todo cuadre. En ese sentido, las cronologías te ayudarán a compaginar trama e historia. Te recomiendo que las uses, al menos, para hacerte un detalle de todos los acontecimientos que desees relatar.

 

La estructura de una novela histórica

Aclaradas estas particularidades del género, hablemos del mecanismo de una novela histórica. Veremos paso a paso cómo se enfocan cada uno de sus pasos dramáticos principales:

  • Inicio: En las novelas históricas se usa para contar el día a día de los personajes pero también para definir el período histórico en el que se emplaza la trama. También es habitual que se describa con detalle el oficio o las particularidades de la vida del protagonista. Si es agricultor, se detallan las jornadas en el campo, si es herrero, lo que hace en su taller; y, si es actriz, tal y como le sucede al personaje de Maryna de En América, de Susan Sontag, se narra su vida sobre los escenarios de Polonia.
  • Detonante: Puede estar relacionado con la vida del protagonista –como en el caso de La catedral del Mar que comentaba antes– o un hecho histórico –en el caso de la trama de Inés en Inés y la alegría, de Almudena Grandes, el detonante llega con el inicio de la guerra civil española y los cambios que el conflicto trae la vida de Inés–. En el primer caso suele repetirse el patrón de una marcha, una llegada o una muerte y, en el segundo, un hecho importante para la ciudad, la región o el país donde vive el o la protagonista.
  • Giros: los giros de una novela histórica están relacionados con la vida de el/la/los/las protagonista/as y, a la vez, suelen guardar relación o bien con un hecho histórico concreto que sucede en un día determinado o bien con una característica o ley importante de su tiempo. Esta relación acostumbra a ser más estrecha en el motor –momento en el que aún estamos definiendo el mundo de la novela y en el que un hecho o particularidad del momento nos ayuda a justificar el salto al vacío del personaje– que en el último giro –cuando la trama del protagonista gira hacia el clímax y, dada la tensión dramática que acumula dicha trama, acostumbra a estar más focalizado en su vida–. Un ejemplo de ello lo encontramos en La catedral del Mar. El último giro de la novela es el momento en el que se absuelve a Arnau Estanyol de los cargos por los que la Inquisición lo acusa. Ese giro lo provocan varios personajes ficticios implicados en la trama y no un hecho histórico en sí –no empieza una guerra que, por ejemplo, podría provocar una amnistía–.
  • Clímax: Bajo mi punto de vista, el clímax es el elemento narrativo más variopinto y anárquico del género. Se acostumbra a utilizar para mostrar el esplendor de un aprendizaje, la consumación de una venganza, la redención de un delito, la muerte de un protagonista o de sus seres queridos…
  • Final: En el final de las novelas históricas, se aprovecha para cerrar las tramas de los personajes protagonistas y contar así cómo terminan después de pasar por la catarsis del clímax. También es habitual, en el caso de que muera él o la protagonista, que se centre en la vida de los personajes que lo rodeaban. Además también se utiliza para acabar de contar y cerrar los hechos históricos que se han ido narrando durante la novela: cómo termina un determinado conflicto social, una guerra, una realidad social –la esclavitud, por ejemplo–, etc.

 

Si quieres ver cómo he usado alguna de estas herramientas, te recomiendo mi novela La avenida de las ilusiones.

La avenida de las ilusiones

 

 

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