creatividad

La realidad como píldora inspiradora (para ficciones y marketing)

Vivimos en la época de la introspección. Mantras como “escúchate” o “dentro de ti hay una historia” fluyen por los consejos de profesores de escritura, tuits y banners motivadores. De hecho, muchos cuentos de escritores noveles son selfies emocionales. Todo bien, una buena estrategia para empezar consiste en escribir sobre lo que conoces. Y no hablemos de ese perfil de publicistas o marketers que creen que llevan las buenas en su interior.

Pero si ponemos el foco en nuestros pensamientos y experiencias, estamos centrando la mirada en un único pixel de toda una imagen. Si levantamos la vista y observamos nuestro entorno encontraremos un mundo que nos puede inspirar mil y una historias: se llama realidad y nos rodea.

Vamos hablar sobre cómo la realidad puede ser una fuente de inspiración para la ficción y para las estrategias de marketing. Todo a la vez. Y es que no están tan alejadas como nos pensamos.

 

Observemos el entorno

¿Quién no se ha sorprendido con alguna historia que ha oído en el metro? ¿O quién no admira a ese amigo que explica las historia cual narrador profesional? Éstas dos escenas forman parte de nuestra realidad y podemos usarlas para crear una historia o aprender de ellas para mejorar alguna parte de nuestra escritura. La historia del metro podría darnos una idea para es giro final que nos ha bloqueado. O ese amigo tan encantador nos puede servir de base para escribir a ese protagonista tan seductor que no acabamos de perfilar.

Tuve un profesor de guión que contaba que se sentaba en el parque a escuchar y observar a la gente que pasaba. Alardeaba de que sus mejores ideas habían aparecido sentado en un banco, sin más.

La observación no es solo una herramienta para crear ficción. La publicidad debería beber más de la realidad. A veces, sabemos qué queremos comunicar y a quién, pero existe una barrera cultural o de cotidianidad que nos separa. Eso es mentira, la respuesta, esa escena cotidiana con la que queremos usar para anunciar nuestro producto o qué queremos plasmar en nuestros banners, puede surgir en cualquier momento. Eso sí, aparecerá si escuchamos, si estamos atentos. Un recurso encontrar situaciones que nos nutran: vayamos a lugares y rodeémonos de gente con a que habitualmente no tenemos contacto.

Si hablamos de estrategia de marketing, observar puede ser clave en el desarrollo del storytelling. En general, desarrollamos una historia que explique nuestro producto más halla de su utilidad y que conecte emocionalmente. No repetiré el mismo concepto: para conectar con el consumidor hay que saber qué le emociona. Observemos.

Y, por supuesto, nuestro entorno es vital para gestionar las redes sociales. Los intereses y las motivaciones de los que nos rodean nos pueden dar pistas sobre qué tipo de contenidos atraen a nuestros seguidores. Es una información valiosa que nos ayudará a adaptar nuestros contenidos y ganar así engagement. Quizá, si nos fijamos en lo que cuenta ese amigo tan buen narrador, hallaremos información sobre lo que interesa. Incluso aprenderemos una maneras eficiente de trasmitirlo.

 

Observemos el habla de los que nos rodean

Cuando escribimos, damos forma a personajes que viven, sueñan y se expresan. En efecto, los personajes de ficción, para ser creíbles, deben tener su propio alma. Y como que los lectores no pueden ver sus ojos, sus palabras serán el espejo de su alama. ¿Cómo mejorar sus diálogos? ¿Cómo conseguir que se expresen de una manera natural y convincente y, a la vez, que transmitan la esencia que hemos creado en nuestra mente? De nuevo, me gustaría llevaros a la realidad.

Lo primero que hay que hacer es fijarse en las personas que nos rodean ¿Cómo se expresan? ¿Qué tipo de vocabulario usan? ¿Y qué tipo de construcciones sintácticas emplean? ¿Cómo hablan cuando están nerviosos? ¿Y cuando tienen miedo? Atender a estos detalles y relacionarlos con su carácter y su condición socio-cultural nos ayudará a construir el habla de nuestros personajes. De hecho, podemos escribir diálogos imaginarios entre dos conocidos nuestros para entender como cada uno de ellos se expresa. Es más, muchas veces, si conocemos a alguien parecido al ser que estamos creando, podemos directamente copiarle.

Otro ejercicio divertido y muy útil consiste en pensar y diseñar el habla de un personaje (lo que comentábamos, vocabulario, sintaxis, tono, velocidad, acento…) y ponerlo en práctica en alguna de nuestras interacciones diarias. Por ejemplo, con los dependientes de una tienda que visitemos, si nos llama la compañía del móvil, con cualquiera que se siente con nosotros en el metro… De esta manera, veremos si nuestra idea es natural y acertada, si es creíble y viable.

Veamos que este consejo también se puede extrapolar al mundo del marketing. Empecemos por las redes. Observemos cómo se expresan nuestros seguidores. Es clave para definir que vocabulario, tono, incluso expresiones. ¿Nuestros seguidores usan coloquialismos o son muy formales? ¿Entienden de cercanías y tratos cercanos o debemos hablarles de usted? Estas pequeñas preguntas nos ayudarán a ser más efectivos y eficientes en nuestro discurso y en la concreción de nuestras estrategias.

También nos puede ayudar con un eslogan o claim de nuestras campañas. Si bien Audio no iba a usar un “te mola conducir” o Pringles un “cuando abres el recipiente, ya no hay quien te detenga”, no subestimemos el poder que tiene escoger las palabras y expresiones perfectas para nuestra comunicación.

 

Recordemos que un discurso se crea de la misma manera en la ficción y en el marketing. La diferencia consiste en que los canales y los objetivos son diferentes. Al fin y al cabo, comunicar es contar.

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