Teatro Victoria

El Teatro Victoria, la sala de las grandes estrellas.

La historia del Paralelo no se entiende sin sus teatros. A pesar que se rendían a las modas escénicas y a aquello que el público reclamaba, cada uno tenía su propia personalidad. El teatro Victoria no fue una excepción y cabe decir que fue uno de los más tardíos de su generación, pues antes de llevar ese nombre, pasó por varias fases. Levantemos el telón.

 

Los orígenes del Teatro Victoria

Los padres del teatro que nos ocupa son, sin duda, Manuel y Ricardo Soriano, dos hermanos y empresarios que construyeron en 1900 una barraca más de las que se alzaban en el Paralelo con la intención de subastar género textil. Para atraer a más clientes, instalaron un órgano en la fachada alrededor del cual se organizaban actuaciones de cabaret y de circo. Tal fue el éxito, que en 1905 decidieron construir el Pabellón Soriano, un teatro de 2300 localidades entre la platea, los palcos y la gradería que ocupaba el espacio que había dejado el desaparecido Palacio Trianón.

Conocido como el Suri, apostó por los dramas y las comedias, pero no dejó de lado las variedades y la revista mezclados con el circo más clásico, el de fieras y trapecistas. Era conocido, también, por sus espectaculares magos y por algún que otro combate de boxeo que también se ofreció en su interior. Leamos un fragmento de La avenida de las ilusiones donde se describe una función:

Iríamos al Suri. El music hall estaba de moda y teníamos que descubrirlo. Compramos cuatro entradas para una revista protagonizada por un montón de nombres desconocidos para mí. […] Y empezó la función. Un hombre con un frac apareció sobre el escenario para presentar el número inicial mientras hacía chistes, muchos de ellos subidos de tono o relacionados con el gobierno o el ayuntamiento. No sabría decir cuál fue el orden de los números. Da igual, las coreografías grupales cargadas de sensualidad y de melodías livianas hacían vibrar al público. Las artistas enseñaban más piel de lo que yo podía haber imaginado, pero eso no perturbaba a los asistentes. Los bailes, las plumas, los vestidos brillantes y ajustados, compuestos por corsés, medias de rejilla y volantes que las chicas lucían con orgullo, valentía y arte, se presentaban ante mis ojos como una explosión de color que inundaba el escenario. De hecho, me impresionaron más que los magníficos fondos que decoraban el escenario, que en realidad eran baratos e incluso vulgares, matiz imperceptible para la Francisca de entonces”.

 

victoria

 

Del Suri Al Teatro Victoria

En 1910 fue adquirido por otro empresario, Joan Fradera, que le cambió el nombre –Gran Teatre Soriano– y lo dedicó exclusivamente a la proyección de películas mudas. Tras comprobar que aquel giro empresarial no estaba dando los resultados esperados, en 1914 retomaron las funciones teatrales. En 1915 volvió a cambiar de manos y, tras una reforma casi integral, se inauguró en 1916 con el nombre de Teatro Victoria y con el vodevil La primera relliscada, producido y protagonizado por Josep Santpere, que en aquel momento era uno de los actores de más renombre en la avenida y que fue el padre de la conocida Mary Santpere.

El Victoria llegó al Paralelo con la voluntad de ofrecer teatro de calidad. Por eso apostó por grandes dramaturgos, por el teatro lírico y por llenar su cartelera de nombres que atrajeran al público. De hecho, Santiago Rusiñol estrenó ahí la versión teatral de su conocida novela L’auca del senior Esteve, todo un éxito en el primer año de vida de la renovada sala. El Victoria logró grandes hitos teatrales como el estreno de Baixant de la font del gat (1923), obra musical creada por el entonces famoso dramaturgo Amichatis. En La avenida de las ilusiones, también se ilustra uno de esos estrenos:

María, Tomás y yo asistimos al estreno de L’auca del senyor Esteve. Santiago Rusiñol confió al teatro Victoria la versión teatral de su novela. Recuerdo cuando leí el libro en casa de Jaume. Lo terminé y no pude por menos que mirarle y reírme. Le pregunté si el autor se había basado en él para escribirla. Jaume me respondió que su vida no tenía ningún interés en comparación con la trama del maestro.

 

El Teatro Victoria hoy

Actualmente, el Victoria ha sido comprado por el famoso Mago Pop, un mago y empresario que le ha dado una nueva línea al teatro ofreciendo su espectáculo y programando, de momento, obras de diversos géneros teatrales.

 

 

La avenida de las ilusiones

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