¿Fue la avenida del Paralelo más conocida que Montmartre?



Este artículo es ambicioso porque parte de una pregunta difícil de responder. Si actualmente intentáramos comparar el Brodway americano con el East End inglés, podríamos llegar a una conclusión a partir de las recaptaciones de cada una, la cantidad de espectáculos programados, sus premios, las entradas vendidas o la repercusión en las redes sociales. Sin embargo, establecer un podio entre la avenida del Paralelo y el barrio de Montmartre de principios de siglo XX es complejo por la falta de datos de los que disponemos y porque el esplendor de la calle barcelonesa ha quedado relegado al olvido. Entonces, ¿cómo hacerlo?

Los orígenes de la avenida del Paralelo

Cuando a mediados del siglo XIX se empieza a edificar el Eixample y el Passeig de Gràcia, en el camino sobre el que se construyó dicha avenida había barracas teatrales y carpas de circo que programaban entretenimientos escénicos pensados para el populacho. Debido a la urbanización de la zona, actores, payasos y magos se vieron obligados a moverse hacia la zona portuaria del Paralelo donde se encontraron con muchos marineros a los que entretener y con el mundo del hampa, el juego y la prostitución que se cocían en la parte litoral del Raval.

¿Por qué se pudieron quedar allí? Vayamos paso a paso. Idelfons Cerdà, arquitecto que diseñó el Eixample de Barcelona, proyectó un Paralelo de 50 metros de ancho tal y como se estaba haciendo con la Diagonal, Gran Vía o la Meridiana. No obstante, los burgueses que habían comprado terrenos en la avenida no estaban de acuerdo; querían dejarla en 40 metros para obtener, así, 5 metros por acera para sus edificios. La disputa duró más de 40 años en los que apenas se construyeron edificios, tiempo que los empresarios escénicos utilizaron para establecer una colonia de teatros y alterne que se iría consolidando a medida que avanzaba el primer tercio del siglo XX.




La profesionalización de la avenida Paralelo

Antes de contar cómo se forjó el éxito de la avenida del Paralelo, utilizo un fragmento de la novela La avenida de las ilusionesL’avinguda de les il·lusions para describir cómo era:

Cuando los vi por primera vez no podía imaginar que me hallaba ante los verdaderos protagonistas del Paralelo: el Condal; el Pabellón Soriano, apodado el Suri; la Pajarera Catalana, que luego se llamó Petit Moulin Rouge; el Español, el Nuevo, el Apolo, el Arnau, el Cómico… Los grandes, uno detrás del otro. Algunos eran aún barracas provisionales y otros, edificios de sólidos materiales, pero todos ellos interpretaban la melodía principal de la avenida. Nos plantamos en la ronda de Sant Pau esquina al Paralelo. Sí, exacto, allí estaba el Español, el lugar favorito de Joan. Además del Gran Teatro Español, también estaba el Café Español y la gran terraza que se extendía sobre la acera.”



Poco a poco se fueron construyendo los teatros mencionados en el fragmento, primero como barracas de madera; luego, y a causa de incendios o remodelaciones propugnadas por empresarios que pronto entendieron el gran negocio que se estaba gestando, como teatros de construcción equipados con los más modernos mecanismos de iluminación y de tramoya y con capacidad para más de mil personas.

Una de las características más destacadas de actores y dramaturgos del momento era la capacidad de llevar sobre el escenario lo que se pedía en la calle, o lo que es lo mismo, de aprovechar las tendencias que atraían al público. Así, el vodevil y el music hall pronto se adueñaron de la avenida, pero también los dramas y la zarzuela; y, en medio de todo el espectro de géneros teatrales, el cuplé como gran pieza musical que amenizaba las tardes de cabaret.

Los espectáculos cada vez se programaban con más presupuesto y las estrellas fueron surgiendo una detrás de otra para el deleite del público: Raquel Meller, Elena Jordi, Josep Santpere, la Bella Chelito, Tórtola Valencia… Muchos eran los nombres que brillaban cuando un hecho crucial empujó al Paralelo hacia el reconocimiento internacional: la I Guerra Mundial. Antes de entender la influencia que la conflagración tuvo sobre su devenir, veamos otro fragmento de La avenida de las ilusionesL’avinguda de les il·lusions, que te proporcionará algunas pistas:

No obstante, casi desde sus inicios, la Gran Guerra trajo consigo novedades. Llegó un sinfín de prostitutas forasteras que ofrecían sus servicios en varios idiomas, dada la demanda de una Barcelona que empezaba a cobijar a magnates y exiliados y que ganaba dinero con las miserias de los europeos. Empresarios, nobles o altos cargos de otros países buscaron refugio en la Ciudad Condal o pasaron en ella varias jornadas de descanso antes de ir al frente. Poco a poco, algunas actrices extranjeras aparecieron sobre los escenarios de los cafés con camareras, e incluso de los grandes teatros, para satisfacer los gustos de los recién llegados.





El éxito de la avenida del Paralelo

España fue neutral durante la I Guerra Mundial, realidad que provocó dos circunstancias, una consecuencia de la otra. La primera, Barcelona acogió a un sinfín de artistas e intelectuales europeos que mostraron su interés por al avenida y que, además, aportaron ideas y textos teatrales desconocidos hasta el momento. La figura del traductor de libretos se convirtió en necesaria y dicha coyuntura nos lleva a la segunda, también llegaron actrices y vedetes de otros países con el objeto de cantar en la lengua de los exiliados. Durante los cuatro años que duró la guerra, la avenida absorbió perfectamente aquello que los extranjeros les ofrecían –ideas, técnica, profesionalización–, terminado la década de los años diez como un espacio escénico que nada tenía que envidiar a Montmartre.

El conflicto terminó y cada oveja volvió a su país. Sin embargo, mucho de los intelectuales habían quedado encandilados con el Paralelo y, tras volver a su tierra, cantaron las excelencias de lo que sucedía sobre los escenarios de la avenida y en el interior de sus bares y restaurantes. Así, la fama fue creciendo junto a su calidad, convirtiéndose en un referente europeo y mundial de cabaret, music hall y teatro. ¿Llegó a ser más famosa que Montmartre? Como decíamos al principio, es difícil de decir, pero los diarios, los cronistas y muchos de los contemporáneos de la época llegaron a preferirla por delante del barrio parisino. Esa joya, ese pasado esplendoroso, es desconocido por los ciudadanos de hoy en día. Por eso os invito a leer La avenida de las ilusiones –Grijalbo– o L’avinguda de les il·lusions –Rosa del vents–, una novela que te relatará ese esplendor y mucho más.



La avenida de las ilusiones

¡Hazte con él!

¿Cómo llega una criada a convertirse en una de las principales actrices de Barcelona?